La luna mágica y los monumentos a Lincoln, Washington y el Capitolio.
En “El símbolo perdido”, el héroe Robert Langdon inicia su aventura en el Capitolio, donde ha sido invitado para dar una conferencia. Pero, una mano misteriosa en la Rotunda del edificio cambia por completo la agenda del profesor de Harvard. Ahí comienza la trama que nos paseará por el Washington Monument, Lincoln Memorial, la Casa Blanca, Jefferson Memorial, Freedom Plaza, las zonas aristocráticas de DuPont Circle y Embassy Road, el laberíntico Smithsonian Museum y el núcleo masónico: la Casa del Templo. Estos monumentos, plazas, salones y grandes avenidas, son los focos principales donde Langdon, Katherine Solomon, y la detective Sato (prima donna de la CIA), tratan de detener al villano Mal’akh. Según el intrépido profesor, en lo más profundo de sus entrañas, D.C. guarda “increíbles secretos”. Puro suspenso. Dan Brown ha dicho que eligió a la capital estadounidense, entre otras cosas, por su poder casi místico y rica tradición masónica, además de su belleza arquitectónica que fácilmente puede rivalizar con Roma, París, Madrid y Londres. Como sucedió en algunas ciudades europeas con“El código Da Vinci” y “Ángeles y demonios”, es de esperar que “El símbolo perdido” despierte una avalancha de turismo en Washington, D.C. Hay motivos de sobra para visitarla. Que así sea.
